sábado, 10 de marzo de 2012

Ganar / Ganar


No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo. Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros. (Filipenses 2:3-4, DHH)

Participaba en un taller de solución efectiva de conflictos formaron parejas e hicieron una dinámica, nos dieron instrucciones de que uno cerrara el puño y el otro tratara de abrirlo, con esto querían demostrar que bajo cualquier situación se podía formar un conflicto y vaya que lo fue. Al cabo de unos minutos estaban forcejando unos con otros cual Jack Veneno y Relámpago Hernández, se armó tremendo desorden, la tranquilidad de hacía unos minutos había quedado en el olvido. 

Todos querían ganar... Pero ganar qué? Qué beneficio recibiría el del puño cerrado y el que trataba de abrirla? Nada. La mano estaba vacía.  Simplemente el orgullo de ganar.

Igual pasa en nuestros tiempos.  Luchamos por ganar: Un parqueo, el turno en el salón, nos colamos en la fila, si participamos de un banquete queremos ser los primeros en servirnos para no quedarnos sin comer, cuando participamos en retiros buscamos la mejor cama y ni hablar de situaciones que involucren dinero. A toda costa buscamos siempre nuestro propio beneficio y nos olvidamos del de los demás, lo que como consecuencia trae el desorden, falta de armonía y paz en nuestras relaciones de trabajo, comunidad, estudios, iglesia, etc. No tenemos caracter de siervos.

El la cita bíblica de referencia Pablo nos dice que para que haya armonía debemos buscar no tan solo nuestro propio beneficio sino también el de los demás. El versículo 3 nos invita que consideremos a los demás como mejores que nosotros mismos. Para esto es necesario una gran dosis de humildad, tener el mismo sentir de Cristo, ya que esto no es que seamos inferiores sino que es un reto a que seamos como Cristo quien no se aferró a su condición divina y humildemente lo entregó todo para beneficiarnos a nosotros. 


Definitvamente es un plan mayor. No se trata de tu éxito o el mío sino de un éxito superior.  Cristo al ceder su divinidad perdió? No!! Ganó la exaltación divina por todos los siglos y nosotros la salvación.  La armonía en nuestras relaciones y proyectos depende de cuánto estemos dispuestos a entregar por los demás. Busquemos ganar pero ganar el Reino de Dios.

Oración  
Señor, hazme un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo armonía,
donde haya error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo
esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo la luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Oh, Señor, que no me empeñe tanto
en ser consolado como en consolar,
en ser comprendido,
como en comprender,
en ser amado, como en amar;
porque dando se recibe, olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
muriendo se resucita a la vida .
Amén.


Reflexión
1-      Busco mi propio bien antes que el de los demás?
2-      Analiza cuáles son tus verdaderas intenciones al ayudar y servir a los demás.

Practícalo
Estudia sobre el carácter generoso de Cristo e identifica cómo puedes, con pureza de intención ayudar o servir a alguien.

Versículos de apoyo.

Romanos 15:1 Así que, nosotros los que somos fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no agradarnos a nosotros mismos.
Gálatas 5:26 No nos hagamos vanagloriosos, provocándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.
Colosenses 3:12 Entonces, como escogidos de Dios, santos y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia;
1 Pedro 3:8 En conclusión, sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde;